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Señor juez , el estilo autoritario no es la solución

 

Recientemente he tenido la ocasión de asistir a  una charla del juez de menores Emilio Calatayud a la que asistieron más de 700 personas de mi localidad.

En las siguientes líneas os contaré mi opinión sobre sus palabras, que como él mismo dijo, “solo es la opinión de un padre y  ciudadano”; en mi caso madre y ciudadana.

La verdad es que fui principalmente para poder opinar de primera mano, ya que lo que había visto hasta entonces eran fragmentos de charlas y leído algunos artículos como este .

De todos es conocido el juez por lo peculiar de sus sentencias, aunque, como en la charla nos dijo, no es el único que las impone, pero si fue de los primeros.

Después de escuchar la hora y media de su intervención me sigue sorprendiendo  que haya tanta gente dispuesta a escucharle, y de verdad espero que no sea por el estilo educativo que transmite, si no por lo parecido a un “club de la comedia” y sección de sucesos,  y es que con un sentido del humor muy propio, pone de relieve lo que él se encuentra en sus sentencias.

–        Familias desestructuradas, inmigración, pobreza, delincuencia, y sobre todo falta de valores y de límites (alcohol, drogas, ludopatía, adicciones tecnológicas, …)

–        Los peligros de la falta de una «buena educación» y de unos límites claros.

 

El problema es que yo no entiendo de la misma manera lo que significa educar, ni tampoco lo que significan límites.

 

Para mí educar no es buscar obediencia . “ Si el niño no se come la sopa en la comida, se la come en la merienda y si no en la cena, pero se la come”.

Educar es enseñar al niño a pensar,

a decidir dentro de unas opciones saludables,

respetando las necesidades de cada individuo

y sobre todo respetando las diferencias.

O como dice el articulo 26 de la Declaración de Derechos Humanos :

La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia …»

 

Respecto a los límites lo tengo claro, un límite es establecer de manera clara, aquellas cosas que son perjudiciales para el niño o para los demás y no dejar que las cometa.

 

Lo que yo entendí de su intervención, y que nos dejó claro con los ejemplos que puso sobre niños que habían agredido, asesinado, maltratado, violado… es que la falta de educación y de límites, es decir un estilo permisivo o negligente, pasan factura y eso nadie lo niega.

 

Lo que no se dijo es que la falta de valores,

de cariño, de cuidados, de ejemplo ….

Pasan también la misma factura.

 

Señor juez, el estilo permisivo negligente da problemas, eso nadie lo duda, pero el estilo autoritario no es la solución puesto que agrava el problema.

 

En ningún momento de su exposición se habló de estilo educativo asertivo.

 

En Pedagogía Neurodiversa defendemos el estilo asertivo, un estilo en el que se  toma  responsabilidad y se da libertad  acorde a cada edad , mientras se  establecen límites justos, sin recurrir a sus recomendaciones de cachetes o  castigos…

 

El estilo asertivo enseña al niño que la autoridad no se impone a la fuerza,  se tienen en consideración las diferentes etapas de la infancia, las necesidades y aspectos propiamente evolutivos.

 

Señor juez, el fin no justifica los medios, especialmente cuando sabemos que nuestros hijos aprenden de nuestras acciones y no de nuestras palabras, y que  siempre prima el «interés superior del menor».

 

Me sorprendió tristemente su frase . “ Todos somos iguales, pero unos más iguales que otros”   y yo le pregunto …

¿ en base a qué ? 

Según su criterio, el político es «más igual» que el ciudadano, el padre es «más igual» que el hijo, el profesor es «más igual» que alumno…. lo que tira por tierra el concepto de igualdad que establecen las leyes y vuelve al criterio obsoleto de jerarquía en las personas .

Y esto tiene un peligro añadido y es que el niño así educado, puede pensar que el también es «más igual» que … cualquiera que esté por un escalafón mas bajo que él , ya sea por ser más pequeño, menos listo, más flaco, más gordo…. y puede saltarse las  bases del respeto mutuo por este criterio de jerarquía entre personas que usted divulga y que los padres trasmiten con el ejemplo..

Que un padre, profesor, empresario…. tenga más conocimientos que un niño, alumno, obrero…. no le da derecho a socavar ni un ápice la dignidad del resto de personas.

Y no, señor juez, «apartar al niño de un enchufe» no es de lo que estamos hablando,

Estamos hablado de que una persona se vea en el «derecho de menospreciar la  dignidad» de otra por considerarse superior.

¿Y quién protege la dignidad de los niños?

¿Por qué un empresario no le puede pegar pescozones a sus empleados, un hombre a su mujer, o viceversa?

¿ Y por qué según usted un padre a sus hijos si?

 

Hablando de leyes : 

¿Cómo interpreta entonces el artículo 14 de nuestra Constitución o el artículo 3 de la Ley de Protección del Menor?

 

       “Los menores gozarán de los derechos que les reconoce la Constitución y los Tratados Internacionales de los que España sea parte, especialmente la Convención de Derechos del Niño de Naciones Unidas y la Convención de Derechos de las Personas con Discapacidad, y de los demás derechos garantizados en el ordenamiento jurídico, sin discriminación alguna por razón de nacimiento, nacionalidad, raza, sexo, discapacidad o enfermedad, religión, lengua, cultura, opinión o cualquier otra circunstancia personal, familiar o social.”

O el artículo 19 de la Ley de Convención de derechos del niño donde se especifica que :

 

«Los Estados Partes adoptarán todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas apropiadas para proteger al niño contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual, mientras el niño se encuentre bajo la custodia de los padres, de un representante legal o de cualquier otra persona que lo tenga a su cargo.»

 

Repito por si no lo has leído bien : Toda forma de perjuicio o abuso físico o mental.

 

Y corríjame si me equivoco, pero el artículo 154 de nuestro Código Civil fue modificado para atenerse a esta norma internacional y fue por ello que se suprimió la expresión “derecho de los padres a corregir razonada y moderadamente a los hijos” y no por el capricho de uno o dos presidentes del gobierno, tal y como comentó en su charla a modo de chiste.

Entiendo que usted haya visto atrocidades, todavía se me hiela la sangre cuando recuerdo sus palabras sobre los “internamientos cerrados” o reformatorios, que no son otra cosa que cárceles para menores de edad con una peculiaridad “ por la noche solo se escucha el llanto de los niños solos  en sus celdas” .

 

Le doy la razón en que la educación es tarea de todos, pero no cualquier educación, una educación basada en los valores que transmite en sus sentencias, valores como:

–  La empatía cuando obliga al niño a ponerse en el lugar del otro.

–  Reparar el daño y responsabilidad ( limpiando un botellón por ejemplo o haciendo labores para la comunidad)

–  Cuando cambia una pena de internamiento en los diferentes grados, por aprender a leer y escribir, a sacarse el carnet de conducir …, a sacarse la E.S.O. o un Grado de peluquería.

 

Me chocan muchísimo lo innovador y humano de sus sentencias, con su discurso educativo preconstitucional , en el que habla de los psicólogos, avances educativos o estándares de aprendizaje como «mandangas de esas»…  sinceramente no lo entiendo.

Cuánto bien haría a las familias si en vez de justificar el cachete, la obediencia ciega a la autoridad,  hablara de valores, de respeto (bidireccional padre hijo, hijo padre) , de asertividad, (para mí la palabra ausente de toda su intervención), de motivación, de ilusión, de paciencia….

 

Resumiendo 

Y para que no quepa lugar a dudas, para mi es triste que el juez defienda como solución un  estilo autoritario,  que al final  es igual de dañino que el estilo permisivo o pasivo, AMBOS tienen consecuencias que no queremos para nuestros hijos y de los que nos puso ejemplos muy muy tristes…  

También es triste que se  utilice el miedo a que nuestro hijo acabe como un delincuente, para justificar el estilo autoritario, con el que casi todos hemos sido educados y que ha dado lugar a la sociedad actual.

Y por último eché  en falta que diera  herramientas prácticas para educar a niños con una sana autoestima, con las habilidades que se necesitan en este siglo XXI; solo me encontré con justificación del cachete, del castigo y del “por qué lo digo y yo”.

Y desde luego no comparto de ninguna de las maneras  que aliente a los padres a usar estos medios coercitivos para educar, que entre otras cosas la ley prohíbe.  

Puede que te estés preguntando, ¿pero si no le puedo dar un cachete como consigo que haga lo que tiene que hacer ?

Si estas leyendo estas líneas y de verdad quieres herramientas prácticas, respetuosas, que no dañen y  que fomenten las ganas de aprender y la responsabilidad, habla con nosotras, en  Pedagogía Neurodiversa tenemos asesorías y talleres donde hablaremos de cómo educar sin dañar, en un clima de respeto independientemente de la  condición de cada niño.

 

Si opinas igual, por favor comparte. Gracias !!!

 

 

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