SHARENTING: SOBREEXPOSICIÓN DE MENORES A REDES SOCIALES - Pedagogía Neurodiversa
Sharentig

SHARENTING: SOBREEXPOSICIÓN DE MENORES A REDES SOCIALES

Hoy en día, muchas familias abusan de la imagen de sus hijos, exponiéndolos de forma continuada en redes sociales, casi siempre sin medir consecuencias. Esta práctica recibe el nombre de “sharenting”.

Hoy en día, muchas familias abusan de la imagen de sus hijos, exponiéndolos de forma continuada en redes sociales, casi siempre sin medir consecuencias. Esta práctica recibe el nombre de “sharenting”.

Las redes sociales, como cualquier otra herramienta, no suponen un peligro per se. El peligro lo ocasionamos los usuarios cuando hacemos un uso inadecuado de dicha herramienta.

Se ha luchado mucho por conseguir reconocer derechos y avanzar en las leyes para la protección de la infancia, también en la Ley de Protección de datos. Sin embargo, y pese a vulnerar los derechos y leyes mencionados, la vida y la intimidad de muchos menores es expuesta en las redes por los propios adultos que deberían protegerlos. Se ofrece, a gente desconocida, información íntima de los menores, sin otra finalidad que el desahogo público, el alimento del ego, encontrar una vía de escape a desequilibrios emocionales propios (buscando el “like” para sentirse alguien en un mundo virtual vacío de intenciones reales), e incluso para hacer crecer el propio negocio web: los likes y shares de cuanto compartimos en redes facilitan la visibilidad de nuestras páginas, ya sean éstas personales o profesionales.

Aquí hay dos puntos sobre los que necesariamente hay que reflexionar:

1. La ley protege a los menores y, por ende, su derecho a la intimidad, y exponer sus problemas en redes sociales vulnera tal derecho. Por tanto, podrías estar incurriendo en un delito.

2. No sabemos quién va a ver esas imágenes o leer esos posts, opara qué acabarán usándolos  esos desconocidos que a ti te parecen amigos porque un día le diste a “aceptar”, qué crítica van a hacer de ellos o hasta qué punto estás poniendo en peligro a unos niños que no han pedido que se cuente su vida públicamente.

Hemos normalizado las narraciones públicas de los peques de la casa a través de las RRSS, cuya realidad ha modificado y viciado el tradicional hábito de mostrar las imágenes de los hijos a amigos y familiares: ya no es sólo para personas conocidas en el mundo real, sino para amigos, conocidos, seguidores, fans, amigos de amigos, seguidores de conocidos… A través de las redes sociales, todo el mundo puede disfrutar de nuestros hijos. Ésta es la realidad a la que nos enfrentamos.

Cuando el share se lleva a cabo de manera controlada y sin datos precisos de su vida o su intimidad, puede ser estupendo. Pero cuando cruzamos ese límite y comenzamos a contar sus problemas personales, sus preocupaciones, sus intimidades, a mostrar fotografías que podrían dañar su imagen y/o su dignidad, amén de vulnerar su derecho a la intimidad y a la privacidad, estaremos traicionando a nuestros hijos, cuando somos quienes más deberíamos protegerlos de esos peligros.

Si quieres educar a tus hijos en el buen uso de las redes sociales y la tecnología, EMPIEZA POR TI MISMO.

Carolina García Sanchez
Carolina García Sanchez

Si te gusta comparte

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on print
Share on email
WhatsApp chat

suscribete a nuestro boletín

Para recibir información relevante sobre educación, aprendizaje y neurodiversidad.

.

.

A %d blogueros les gusta esto: